martes, 26 de noviembre de 2013

EL TEATRO ROMANO DE OSTIA

     Debemos pensar que el primer edificio teatral con el que contó Ostia se fue levantado a fines del siglo I a. C. bajo el mecenazgo o la influencia de Agripa, si tenemos en cuenta la información que nos aporta una inscripción fragmentaria hallada en el transcurso de las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en el solar de este edificio. Sobre este primer edificio (que los investigadores han calculado una capacidad para unas 3.000 personas) se llevaron a cabo en el tiempo diversas e importantes remodelaciones que alteraron sustancialmente tanto su capacidad como su apariencia original. Quizás la remodelación más importante fue la que se llevó a cabo en tiempos de Septimio Severo y Caracalla (las huellas de una inscripción con letras de bronce dejadas sobre un bloque de mármol nos fechan una importante reforma en el 196 d. C.) que aumentó la capacidad de espectadores hasta los 4.000. También en época de Caracalla (216 d. C.) se fecha otra remodelación que añadió a la fachada una entrada principal monumental a base de un arco de triunfo con una gran inscripción honoraria. Los restos conservados en la actualidad corresponden, en su mayor parte, a esta segunda gran remodelación del edificio, y a ellos haremos referencia en esta entrada por desconocer, en gran medida, cuál pudo ser la apariencia del edificio teatral original.

Recreación infográfica de la vista lateral de la fachada exterior del Teatro desde el decumanus, a la altura de las llamadas Termas de Neptuno, y avanzando desde la Porta Romana.
Recreación infográfica del aspecto exterior del edificio del Teatro enmarcado con los edificios de su entorno inmediato en el contexto urbano de Ostia.
Levantamiento infográfico de la fachada del edificio del Teatro de Ostia. En primer término el arco honorífico levantado en tiempos de Caracalla, que monumentalizaba la entrada principal al edificio. La galería porticada inferior acogía grupos de tiendas intercaladas con tramos de escaleras de acceso a los niveles superiores. Algunas de estas tabernae estaban decoradas con pinturas murales.
     La fachada del teatro mira hacia el decumanus maximus, una de las principales calles de la ciudad, y está flanqueada y enmarcada a los lados este y oeste por sendos nymphaea o fuentes monumentales que estarían decorados con columnas marmóreas y esculturas de las que se han conservados in situ los pedestales. La fachada presentaría al menos tres niveles en altura, los cuales estarían separados mediante cornisas horizontales. Al menos los dos primeros niveles se abrirían al exterior a través de una sucesión de arcos de medio punto separados entre sí mediante pilastras. Unas ménsulas encajadas en el nivel superior servirían para soportar la viguería que contendría el sistema de despliegue del velarium; una especie de toldo que proporcionaría sombra al graderío interno en los días soleados.



Vista aérea del edificio del Teatro mostrando su aspecto interior. Al fondo la plaza o foro de las Corporaciones con el Templo de Ceres en su parte central. 


Vista aérea del Teatro con el velarium desplegado.
    El espacio comprendido entre la fachada curvilínea del teatro y el decumanus se acondicionó a modo de plaza, enlosándolo con lastras de travertino y disponiendo a lo largo del perímetro pequeños pilares de piedra unidos entre sí por cadenas que impedían la entrada o el tráfico de vehículos por este espacio.


Vista cenital del Teatro donde se puede apreciar su aspecto interno. En su parte frontal externa, el edificio está flanqueado por dos nymphaea o fuentes monumentales que otorgan un gran efecto escenográfico al complejo arquitectónico.
     Desde esta plaza se podía acceder directamente al interior del teatro (el arco central y los dos más distales de los extremos comunicaban con la orchestra) o bien a una galería perimetral que alternaba tiendas o tabernae con cajas de escalera que llevaban a los niveles superiores del graderío.
     El graderío o cavea, como era norma habitual en este tipo de edificios, estaba dividido en altura, diferenciando zonas donde se acomodaban los espectadores según su categoría social. Entre el graderío (curvo) y el pulpitum sobre el que se hallaba el escenario (de tendencia rectilínea) quedaba un espacio semicircular (orchestra) que podía tener usos y finalidades diversas según los casos. En el caso de Ostia, este espacio estaba pavimentado con un opus sectile a base de lastras marmóreas de diferentes variedades y tonalidades cromáticas que formaban composiciones geométricas. Bordeando esta orchestra se encuentran tres gradas (a modo de proedria) de una amplitud mayor que el resto de gradas y con una altura notablemente inferior al resto. Esta zona estaba reservada a las más altas magistraturas de la ciudad así como a personalidades especialmente relevantes de la comunidad ciudadana (posiblemente se habilitarían asientos especiales para este tipo de espectadores). Tras estas tres gradas inferiores comienza el graderío propiamente dicho, claramente diferenciado en tres alturas y separadas éstas por sendas barandillas o baltei, así como por pasillos o praecintiones. Así, encontramos una ima cavea (la más inferior), una media cavea y una summa cavea. Cada uno de estos conjuntos de gradas contaba cada cierta distancia con un tramo de escaleras que los dividía en sectores más pequeños (cunei) al tiempo que facilitaba la fluidez del tránsito tanto de entrada como de salida del recinto. Por último, en la parte más alta de la zona de gradas es posible que se habilitase en la última gran remodelación que se llevó a cabo en el edificio una galería porticada, algunas de cuyas columnas marmóreas han aparecido en el transcurso de la excavación arqueológica del recinto.


Vista del graderío interno con parte de la orchestra y su decoración a base de opus sectile, las tres gradas inferiores reservadas a las más altas autoridades; en la parte central, vista de la entrada principal al edificio desde el exterior.

Vista interna del graderío con el aspecto hipotético que podría tener con el velarium desplegado.
     Hacia el escenario, el pulpitum que acoge el escenario propiamente dicho, presenta un frente decorado a base nichos curvos con otros de sección rectangular, separados unos de otros mediante pequeños tramos rectos en los que se labran medias columnas de fuste helicoidal. El frente escénico está casi arrasado hasta sus cimientos, quedando un hueco bajo el lugar que ocuparía el escenario donde se albergaría parte de la tramoya escénica utilizada durante la representación de la obra. Las representaciones gráficas realizadas por diversos artistas y expertos la dotan de varios pisos en altura con columnas y nichos en los que situarían estatuas y otros objetos decorativos, aunque su aspecto originario es, con los datos actuales, imposible de recuperar.
Recreación infográfica de pulpitum y la parte inferior del frente escénico del Teatro de Ostia.
 


No hay comentarios:

Publicar un comentario