jueves, 24 de julio de 2014

EL ANFITEATRO DE SEGOBRIGA

     Es muy probable que sea, si no el que más, sí uno de los más pequeños anfiteatros de época romana conservados en el interior peninsular.
     El inicio de su construcción hay que situarlo en la primera mitad del siglo I d. C., al mismo tiempo que el Teatro, y se enmarca dentro de un programa más amplio de monumentalización arquitectónica y urbanística que se llevó a cabo posiblemente como consecuencia de la promoción de este núcleo urbano a municipium.
Vista cenital del Anfiteatro. A pesar de su sencillez y sus modestas dimensiones, se trataba de un edificio práctico y funcional que permitía cubrir las necesidades de una pequeña población como Segobriga.

Vista aérea del Anfiteatro donde se puede observar su situación junto a las murallas y frente a la Puerta Norte, el acceso principal a la ciudad hispanorromana de Segobriga.
      Se encuentra situado frente a la Puerta Norte de la ciudad, ofreciendo al viajero que se acercase a Segobriga desde la calzada que discurría por sus cercanías, una impactante escenografía. Tiene una planta elíptica cuyo eje mayor tiene una longitud de 75 metros y una orientación Este-Oeste, mientras que el eje menor mide 66 metros y se orienta de Norte a Sur.
Vista parcial de la fachada del Anfiteatro con su entrada principal, la Porta Triumphalis, en primer plano. Al fondo la Puerta Norte de acceso a la ciudad.
     Su construcción aprovechó el sustrato rocoso subyacente para labrar parcialmente la arena y la cavea sur. Por el contrario, la cavea norte se levantó exenta, mediante una estructura de cimentación realizada a base de muros concéntricos, cortados por otros radiales que delimitaban espacios individuales que eran rellenados con piedra, cal y arena y sobre la que se apoyaba el resto del edificio, cuya fachada se llegaba a elevar hasta los 18 metros de altura.
     La arena, el espacio central, abierto, en el que tenían lugar las acciones, tiene también forma elíptica y unas dimensiones de 42 metros de longitud en el eje mayor y de 34 metros en el caso del eje menor. Al contrario de lo que sucede en otros anfiteatros de época romana, la arena de Segóbriga carece de recintos subterráneos. La única infraestructura soterrada bajo la arena es una cloaca que desaguaba las aguas pluviales y de escorrentía al exterior del edificio.
Vista cenital del anfiteatro de Segobriga donde se ha suprimido el velarium para que se pueda ver su estructura interior y la división de su graderío mediante pasillo y escaleras que facilitaba la movilidad del público asistente.
     A la arena se puede acceder mediante dos accesos situados en los extremos del eje axial mayor. La entrada situada al Este es de mayores dimensiones, podría ser considerada como la Porta Triumphalis y comunica con los alrededores del Teatro y el tramo final de la calzada que llega hasta la puerta principal de la ciudad. El suelo de este corredor tiene una ligera pendiente que salva el desnivel existente entre la cota de piso del exterior y el nivel de la arena. El techo estaría cubierto con una bóveda de cañón en toda su longitud (fragmentos de opus caementicium pertenecientes a estas bóvedas se pueden ver actualmente en el mismo lugar donde cayeron tras el colapso del edificio). Este corredor cubierto tiene una anchura que varía desde los 6 metros en su parte más externa, hasta los 4,5 metros en la parte más cercana a la arena. La galería se encuentra dividida en tres sectores diferenciados, a modo de antesalas, mediante tres arcos de medio punto que mantienen una anchura constante de 2 metros (uno de los arcos conserva todavía alguna de las dovelas in situ). Paralelamente a esta galería cubierta, pero separada de ella, discurre un corredor de servicio de 90 cm. de anchura que comunica con otro corredor de servicio que discurre tras el podium del lado norte. La puerta occidental tiene una anchura menor (4 metros en su parte más externa y 3,20 metros en su parte más cercana a la arena). Esta galería estaría cubierta con una bóveda de cañón y su área dividida en tres sectores diferentes mediante otros tantos arcos de sillería. La comunicación entre el exterior y el interior del edificio a través de este acceso se realizaría mediante uno o varios tramos de escaleras parcialmente talladas en la roca subyacente. En esta galería se abre un pequeño habitáculo, por debajo del nivel de la ima cavea, que se podría identificar con un pequeño sacellum o recinto sacro. También directamente a la arena, en el extremo sur del eje axial menor, se abre una habitación de pequeñas dimensiones, excavada directamente en la roca y cubierta con bóveda de cañón que, posiblemente, haya que identificarla como una carcer, destinada al alojamiento de las fieras que formaban parte del espectáculo.
La Porta Triumphalis del anfiteatro vista desde el interior del edificio. Sobre la puerta uno de los palcos destinados a los magistrados y a la clase dirigente de la ciudad. Su acceso desde el exterior se realizaba mediante una rampa que descendía suavemente hasta la arena.


Vista del acceso oeste. De menores dimensiones que la Porta Triumphalis, comunicaba con el exterior a través de un tramo de escaleras parcialmente excavado en la propia roca. Un palco se situaría sobre esta puerta y estaría destinado a miembros destacados de la sociedad segobrigense.
Primer plano de la puerta sur, con la calle escalonada que comunicaría con el exterior, muy cerca de la muralla de la ciudad.
     La arena está delimitada perimetralmente por un podium, en la mitad sur tallado directamente en la roca mientras que en la mitad norte construido mediante sillares de grandes dimensiones. Sobre este podium apoyaba un primer balteus o barandilla rematado en un baquetón decorativo. El conjunto de podium y balteus alcanzaba los 3,20 metros respecto al nivel de la arena y estuvo estucado hacia el interior de la arena con pinturas simulando un revestimiento marmóreo.
     Sobre el podium se levantaba el graderío. Este graderío estaba dividido en altura en dos partes: ima cavea (o graderío inferior, más cercano a la arena) y summa cavea (o graderío superior, más alejado de la arena). La separación entre un sector y otro se remarcaba mediante praecintiones o pasillos perimetrales y baltei o barandillas. Cada cavea estaba dividida a su vez en sectores menores o cunei mediante tramos de escaleras radiales o scalaria. Estos pasillo y escaleras constituían una eficaz red de distribución que facilitaba el acceso, la circulación y la evacuación de los espectadores. Los espectadores accedían al graderío a través de varios vomitoria que presentaban tanto al exterior como hacia el interior arcos de medio punto. Estos vomitoria debieron estar cubiertos con bóvedas de cañón que, en la actualidad, se han perdido por completo.

Vista del graderío sur. En la parte inferior, el acceso a una de las carceres.

Vista del graderío sur.

Vista del graderío sur. Obsérvese la división de la cavea en dos sectores distintos en altura así como en cunei mediante tramos de escaleras radiales.
     El estado de conservación del monumento es bueno, gracias a que buena parte de su estructura, por estar esculpida directamente en la roca, no ha podido ser objeto de expolio y sus materiales ser usados en otras construcciones cercanas.
     Adosada al flanco norte del edificio se hallaría una construcción aún no excavada de la que no se conoce su función específica pero que, probablemente, estaría relacionada con el funcionamiento del Anfiteatro.
Vista aérea del edificio, con la recreación hipotética del edificio auxiliar adosado al flanco norte del Anfiteatro.
     En la reconstrucción que proponemos en este trabajo, hemos dotado al edificio de un velarium o cubierta a modo de toldo que proporcionaría tanto protección frente a la lluvia, como, sobre todo, espacios de sombra en el graderío. A nuestro juicio, esto es absolutamente lógico y necesario en un edificio público destinado a espectáculos como el que estamos tratando, ya que los espectadores permanecían en él mucho tiempo, en ocasiones varios días seguidos. Además, el elevado número de días de insolación anual de esta zona geográfica, así como la elevada intensidad del sol y el calor en esta zona del interior peninsular en determinadas épocas del año, harían prácticamente imprescindible que un edificio de este tipo dispusiera de un mecanismo de este tipo para ser plenamente funcional.
Detalle del velarium, mediante un sistema de secciones móviles independientes entre sí y accionadas mediante un sistema de poleas y tirantes.
     Sin tener ninguna certeza al respecto, pero basándonos en todo lo dicho anteriormente y en los velaria propuestos para otros edificios de época romana con pruebas arqueológicamente contrastadas, proponemos un velarium perimetral de secciones trapezoidales móviles independientes entre sí, lo que permitiría, además, ir variando las zonas de sombra en función del movimiento solar a lo largo del día.
     Como siempre, desde ARKEOGRAFIA esperamos que esta entrada sea de vuestro interés y agrado y también que la disfrutéis, con mirada crítica, pero constructiva y que, si lo creéis conveniente, nos hagáis llegar vuestras opiniones. Un saludo.