miércoles, 4 de marzo de 2015

LA BASÍLICA FORENSE DE SEGOBRIGA.

     Comenzada a excavar en el año 2004, se encuentra ocupando la totalidad del flanco oriental de la plaza forense. Su construcción hay que contextualizarla dentro del gran proyecto arquitectónico que supuso la construcción del complejo forense junto a los edificios del Teatro y el Anfiteatro, extramuros. Un gran proyecto de reordenación urbanística y embellecimiento arquitectónico que, en torno al cambio de era, venía a dar reflejo del nuevo estatus municipal que había sido concedido a la ciudad de Segobriga.
     La basílica de Segobriga presenta unas dimensiones totales de 58,57 metros de longitud y 14,49 metros de anchura, lo que la convierte en uno de los mayores edificios descubiertos hasta la fecha en el interior dela ciudad; circunstancia ésta que va acorde con su funcionalidad: era el lugar en el que se llevarían a cabo grandes operaciones comerciales (hay que tener en cuenta la importancia capital de Segobriga en la explotación, comercialización y distribución del lapis specularis) y también el recinto donde se administraba justicia por parte de los magistrados.
Vista panorámica, desde la cabecera norte, del interior de la basílica de Segobriga, con la división de su espacio en tres naves y, al menos la nave central, en dos alturas. Al fondo, en el intercolumnio central, se encontraría un pedestal que acogería la imagen del emperador con atuendo militar y, al fondo, el aedes sur, donde se encontró un nutrido grupo de fragmentos escultóricos.
     El edificio se articula en tres naves, la central (medium spatium) más ancha que las laterales (porticus) separadas entre sí mediante una perístasis de doce columnas acanaladas de orden corintio, algunas de cuyas basas han permanecido in situ. En las cabeceras norte y sur se localizaban dos exedras o aedes (chalcidica), sobreelevados mediante un tramo de tres escalones. Estas exedras laterales estaban flanqueadas a modo de antae mediante pilastras igualmente acanaladas con capiteles corintios. Entre las antae apilastradas de cada una de las exedras se situaban dos columnas de las mismas dimensiones y características que las descritas para la perístasis. La funcionalidad de estas exedras no se conoce con certeza pero, al menos para la ubicada en el extremo sur, cabe relacionarla con algún tipo de culto a la familia imperial en concordancia con los restos escultóricos que aparecieron en el transcurso de excavación de este espacio.
Imagen del aspecto que pudo tener el aedes sur del interior de la basílica de Segobriga. Las pilastras, a modo de antae, acanaladas y con capiteles de orden corintio, flanquean el acceso. Entre las pilastras acanaladas se disponían a intervalos regulares dos columnas también acanaladas y coronadas con capiteles corintios. El suelo del interior de la exedra está sobreelevado respecto al nivel del pavimento del resto de la basílica, por lo que este desnivel es salvado mediante tres tramos de tres escalones. a lo largo de las paredes internas, de forma perimetral, discurría un podio que pudo haber servido como apoyo al conjunto de esculturas hallados en este ambiente. A ambos lados de este aedes se encontraban dos estancias de servicio.
     El acceso principal al interior del edificio se realizaba desde la plaza forense, a través de once tramos de escaleras flanqueados por pedestales de estatuas ecuestres, algunos de cuyos restos han permanecido in situ y otros han sido recuperados en el transcurso de las excavaciones arqueológica en este área.
Imagen panorámica general de la fachada externa de la basílica forense de Segobriga vista desde el lado norte de la plaza del foro. El acceso principal al edificio basilical se realizaba directamente desde la plaza forense y constaba de once tramos escalonados flanqueados por pedestales que acogieron estatuas ecuestres.

Imagen panorámica general de la fachada externa de la basílica forense de Segobriga vista desde el lado sur de la plaza del foro. El templete que aparece parcialmente en la parte derecha de la imagen ocupó uno de los tramos escalonados de acceso al edificio basilical y pertenece a una de las numerosas remodelaciones que sufrió el espacio forense a lo largo de su período de uso.
     En los laterales de la exedra sur se localizarían dos pequeños ambientes, gemelos en sus formas y dimensiones, que actuarían como salas de servicio de la propia basílica y del que se han conservado sus umbrales de entrada todavía in situ.
     En el medium spatium, junto al intercolumnio central del lado sur se conservan los bloques pétreos que pudieron servir como cimentación de un pedestal que bien pudo haber servido de apoyo a una estatua imperial de mármol blanco que representa a un emperador con atuendo militar y que fue encontrada durante la excavación de esa misma zona.
     Algunos capiteles jonizantes, de menores dimensiones que los corintios citados anteriormente, pudieron formar parte de la decoración y la estructura de un segundo piso, en el que se abrirían las ventanas que aportarían la principal fuente de iluminación al espacio interior del edificio.
Vista general del interior de la nave lateral más inmediata al acceso principal. Obsérvese al fondo el acceso a una de las salas de servicio laterales de las que constaba la cabecera sur del edificio.
     Se desconoce la decoración que pudieron recibir sus paramentos internos, pero al no haber aparecido, durante el transcurso de las excavaciones arqueológica en esta zona, restos de lastras que pudiesen hacer sospechar la presencia de un aplacado parietal, hay que suponer que la decoración pudo haberse realizado mediante pintura mural.
Vista del interior de la basílica de Segobriga desde el ángulo noreste de la cabecera norte. Al menos la nave central debió contar con dos pisos, a juzgar por la aparición de elementos arquitectónicos tales como capiteles jonizantes de menores dimensiones que los del nivel inferior, pero estilísticamente fechables en la misma época. En este segundo piso debieron abrirse las ventanas que proporcionaban la principal fuente de iluminación al interior del edificio.
      Parece ser que la basílica forense de Segobriga contaba con dos accesos secundarios: uno, desde el decumanus norte por el que se accedía a una de las naves laterales del interior; el otro, localizado en el extremo oriental del pórtico sur de la plaza forense, que daba acceso a una de las salas de servicio que flanqueaban la exedra sur del interior.
 

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