miércoles, 17 de agosto de 2016

LAS TERMAS DEL FORO DE OSTIA ANTICA

     Se trata, sin duda, de uno de los complejos termales más extensos de toda la ciudad de Ostia Antica, ocupando una superficie cercana a los 3.500 m2
     Aunque la estructura conservada presenta varias fases constructivas sucesivas, la primera época de uso se fecha a partir de la segunda mitad del siglo II d. C.
     En el interior, la decoración muraria consistía en un revestimiento de placas marmóreas (crustae) que, desde el suelo y a modo de zócalo, llegaba a alcanzar en algunas de las salas una altura cercana a los 3 metros; a partir de ahí, la decoración se complementaba con estucos decorados y, probablemente, algunas pinturas murales. Por regla general, la mayor parte de los pavimentos de los distintos ambientes de este complejo termal estaban decorados con mosaicos bicromos (una combinación de teselas blancas y negras) conformando motivos geométricos.
Imagen cenital de las Termas del Foro de Ostia Antica. En la parte superior se aprecia el conjunto de tejados de los ambientes fríos; en el centro, las fachadas escalonadas de los ambientes cálidos; en la parte inferior, la palaestra porticada con los templetes laterales.
     Los ambientes fríos, que forman un solo bloque constructivo, se encuentran en el lado septentrional del complejo arquitectónico y los restos conservados parecen indicar que las estancias frías estaban cubiertas con bóvedas de crucería. Contaba con dos entradas principales en la fachada norte, una en el lado oriental y otra en el flanco occidental, y ambas daban acceso a dos amplios vestíbulos decorados con un zócalo marmóreo y pinturas murales. Desde cada uno de los vestíbulos, y siguiendo una dirección concéntrica, se accedía, a través de una amplia abertura, a sendos espacios porticados, que estaban descubiertos en su parte central y que acogían en sus lados meridional y septentrional unos habitáculos que se han identificado tradicionalmente como apodyteria o vestuarios. Los vestuarios situados en el lado norte contaban cada uno con una serie de tres amplios ventanales que daban a una calle exterior y que proporcionaban una iluminación natural óptima y una buena ventilación a estos espacios.
Imagen hipotética de un apodyterium o vestuario. La entrada estaba flanqueada por dos columnas centrales y otras dos apilastradas en los laterales. Una serie de tres ventanas que daba a una calle contigua proporcionaba la iluminación y la ventilación necesaria en este tipo de espacios.
     A continuación, y siguiendo de nuevo una dirección concéntrica desde cada uno de los vestuarios, se accedía propiamente al frigidarium o ambiente frío típico de estos edificios termales. la planta del frigidarium se articula en torno a un amplio espacio central cuadrangular. En cada una de las esquinas de ese espacio central cuadrangular se disponen grandes columnas de mármol sobre plintos que sostienen un entablamento a partir del cual arrancaría la bóveda de crucería que cubriría el interior de este ambiente. La altura interna del frigidarium se ha calculado en torno a los 15 metros en base a los restos de las estructuras arquitectónicas conservadas, así como a las dimensiones de las columnas mencionadas que han llegado hasta la actualidad.
Imagen hipotética del frigidarium desde uno de los vestíbulos de entrada. Grandes columnas monolíticas de mármoles polícromos se disponían  en las esquinas y flanqueando las entradas de las dos natatia laterales. La iluminación de este amplio espacio se conseguía mediante grandes ventanales abiertos en la parte superior de los muros de cierre.
     
Imagen de la zona de ambientes fríos de las Termas de Foro de Ostia Antica desde una de sus entradas principales. Algunos indicios conservados parecen sugerir que el pavimento de esta zona pudo estar compuesto por un opus sectile marmóreo.
     Al norte y al sur del frigidarium, siguiendo el eje central, se abren unas piscinas, delimitadas por un pequeño pretil sobre el que se disponen dos columnas de mármol que embellecen y hacen resaltar la entrada a ambas natatia. Estas pequeñas piscinas tenían originalmente una planta rectangular, sin embargo, reformas posteriores en el edificio dotaron a la situada en el lado norte de un ábside como cerramiento de fondo en el que se abren ventanales. A lo largo de las paredes perimetrales de cada una de las piscinas se abrían nichos y hornacinas, alternando el fondo recto con el semicircular. Estos nichos, probablemente, tuvieron la función de alojar esculturas u otros objetos decorativos. Los hallazgos arqueológicos llevados a cabo en estos entornos han puesto de manifiesto que por debajo de algunos de estos nichos pudieron existir tuberías de plomo que surtirían de agua estos espacios. El acceso al interior de cada una de las piscinas se realizaba mediante dos escalones que, a su vez, servían como asientos a los usuarios. 
Natatio rectangular situada en el flanco sur del frigidarium. Dos columnas centrales y otras dos apilastradas embellecen la entrada a su interior. Estaba revestida con mármoles blancos. Los nichos y hornacinas que se abren en las paredes laterales y en el muro de fondo pudieron alojar esculturas y otros ornamentos muebles. Las evidencias arqueológicas parecen indicar que bajo estos nichos se encontrarían los surtidores que abastecían de agua este recinto.
Natatio absidiada del flanco norte del frigidarium. Revestida con placas marmóreas de tonalidades blancas, su decoración se completaba con estucos y pinturas murales. Tres amplios ventanales abiertos en el muro del ábside del fondo dotaban a este ambiente de una gran luminosidad.
     Flanqueando ambas piscinas, a izquierda y a derecha de las mismas, se abren unas pequeñas habitaciones de planta cuadrada sobre cuya función no existe consenso entre los investigadores, pero que indudablemente conformarían una parte importante del circuito seguido por los usuarios en el interior del complejo termal. De estos pequeños habitáculos, los situados en el lado norte contaban con un gran ventanal para conseguir iluminación; por el contrario, los habitáculos del lado sur disponen de una puerta que da acceso a los ambientes calefactados de las termas.
Vista de la entrada de uno de los habitáculos que se situaban a ambos lados de las piscinas. Aunque no se conoce con certeza su función, su situación centralizada parece indicar que desempeñaron un papel importante en el funcionamiento del establecimiento termal y en los servicios que éste ofrecía a los usuarios.
     Las estancias cálidas se sitúan en el lado sur del edificio. La fachada meridional, orientada hacia el interior de la palaestra, presenta una gran variedad formal. Fue concebida y diseñada de tal manera que las salas, comenzando por las más occidentales, recibieran la máxima cantidad de luz a partir del mediodía y, para ello, la fachada de cada una de ellas sobresalía progresivamente de la adyacente y contaba, además, con grandes ventanales en sus frentes. Estas ventanas, con el fin de mantener una temperatura idónea, debieron de estar constituidas por un marco de madera sobre el que se encajaban módulos de vidrio.
Vista aérea del aspecto que presentaba el conjunto de fachadas de los ambientes cálidos. De derecha a izquierda, sus paramentos se van retrayendo escalonadamente con el fin de aprovechar lo máximo posible la iluminación (posiblemente también el calor) natural del sol, mediante grandes ventanas y miradores. Bordeando este conjunto de fachadas discurría un pequeño paseo sobreelevado respecto al nivel de la palaestra.
     De derecha a izquierda, en primer lugar se encuentra el caldarium o ambiente más cálido del complejo termal, directamente situado sobre los hornos (praefurnia), los cuáles suministraban el calor necesario a través del sistema de hypocaustum (suelo sobreelevado sostenido mediante piletas de ladrillo u otro material que crea una cámara por la que circula el aire cálido). Unos conductos cerámicos o tubuli insertos en las paredes distribuían el calor por ellas y lo dirigían hacia el tejado, por donde era evacuado. El caldarium tiene planta cuadrada y cuenta con tres natatia o piscinas: una en cada lado excepto en el occidental. Un pequeño pretil escalonado sirve como cerramiento parcial al tiempo que actúa como lugar de reposo o descanso de los usuarios antes o después de haber tomado el baño. Hacia el interior de cada una de las piscinas, tres escalones descienden hasta el fondo de la misma e, igualmente pueden hacer la función de bancos de reposo. La piscina oriental tiene el muro de fondo ligeramente curvo. Las piscinas norte y sur fueron originariamente de planta cuadrada, sin embargo una reforma posterior modificó sustancialmente la estructura de ésta última y la dotó de un cerramiento absidiado en el que se abrían ventanas separadas por columnas. La decoración de la sala contaba con un zócalo a base de crustae de mármol blanco, de las que algunas se han conservado in situ; por encima de este zócalo existirían pinturas murales y estucos decorativos.
Recreación del interior del caldarium visto desde la natatio absidiada del lado meridional. En la parte central de la imagen se puede observar el acceso escalonado a la natatio septentrional; en el lado derecho se ve parte del acceso escalonado a la piscina occidental. La puerta que se abre en la pared del fondo es el acceso principal, mientras que la puerta de la izquierda comunica con el tepidarium.

Recreación del interior del caldarium visto desde la natatio septentrional. En la parte izquierda se puede ver parcialmente la natatio occidental. Al fondo se puede observar la natatio absidiada y los ventanales que ofrecen una vista del exterior de la palaestra y confieren una iluminación óptima.
     Hacia el oeste del caldarium se sitúan dos estancias seguidas que parecen conformar el tepidarium o conjunto de ambientes templados del edificio termal. La más oriental de las dos estancias presenta una planta cuadrada. La fachada, completamente rectilínea, presenta un amplio ventanal dividido mediante pilares marmóreos de sección cuadrada. En algunos de los bloques que conforman esos pilares se han conservado los agujeros que servirían para acoger el sistema de fijación de los marcos de las ventanas. La estancia occidental del tepidarium, sin embargo, presenta una fachada curvilínea donde se abre otro gran ventanal dividido mediante dos columnas. Estas dos estancias carecen de todo resto que pudiera indicar la existencia de alguna bañera o piscina en su interior, por lo que han sido tradicionalmente identificadas como zonas de paso o de transición hacia otros ambientes o estancias del complejo termal.
     Al oeste de la estancia más occidental del tepidarium se ubica una estancia de planta ovoidal. A lo largo de gran parte de su perímetro interno, y adosado al muro de cierre, discurre un banco corrido que debió de estar revestido de placas de mármol. En la fachada sur se abre un gran ventanal dividido por dos columnas. La pared interior del lado norte presenta en su parte central y a una altura de 1,5 metros un nicho que, posiblemente, estuvo destinado a acoger alguna pequeña imagen decorativa. En cuanto a la cubrición, ésta debió realizarse mediante una cúpula ovoidal, quizás rematada por una pequeña linterna que permitiera cierta ventilación. Si hacemos caso a las tesis defendidas por los investigadores, este ambiente debe ser interpretado como un sudatorium o sauna seca.
Conjunto de ambientes calefactados. De derecha a izquierda se aprecia en primer lugar el ventanal del ábside del caldarium; las dos estancias siguientes (la primera con la línea de fachada recta y la segunda con el frente ligeramente curvo) han sido identificadas como tepidarium o ambientes templados de transición; la sala ovoidal identificada como un sudatorium; finalmente, el ambiente octogonal o heliocaminus.
     Finalmente, hacia el oeste, se encuentra una estancia de planta octogonal que se identifica como un heliocaminus o sala para tomar baños de sol. En la fachada sur se abren cuatro ventanales que proporcionaban luz y ventilación suficiente para cumplir esa hipotética función. La cubrición de este espacio se realizaría probablemente mediante una cúpula hemisférica rebajada.
Recreación hipotética del interior de la sala octogonal identificada como un heliocaminus o zona para tomar baños de sol. Las amplias ventanas abiertas en cuatro de sus lados permitiría conseguir la máxima insolación al interior.

Imagen, desde otro ángulo, de la sala octogonal identificada como un heliocaminus o zona para tomar baños de sol
     Hacia el sur de estos ambientes cálidos se abre un espacio al aire libre, de forma trapezoidal, que se ha identificado como la palaestra, o lugar donde se realizarían actividades en el exterior. La palaestra estaba delimitada en tres de sus lados por pórticos sustentados por columnas con capiteles jónicos. Al fondo de estos pórticos se abrirían diversos edificios, algunos de los cuáles pudieron haber prestado un servicio auxiliar al complejo termal, como es el caso de las latrinae situadas en el lado sur o, también, de la enorme cisterna que se encuentra en el lado oriental que pudo haber dado servicio a este edificio.
Vista general del lado oriental de la palestra, con los dos templetes en primer término y el corredor perimetral porticado al fondo.
     En la parte suroeste de la palaestra se levantan dos estructuras que han sido identificadas como templos o lugares de culto dedicados a divinidades relacionadas con la salud y el bienestar. El templo situado más al sur es notablemente más grande que el situado junto a él, que presenta unas dimensiones muy reducidas.
Templos o espacios cultuales situados en el flanco oriental del espacio abierto de la palaestra. Estos dos templos tienen sus fachadas principales orientadas hacia el noroeste, de tal manera que podían ser vistas desde cualquiera de los ambientes cálidos que tenían sus vistas hacia el interior de la palaestra.

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